El administrador y científico de dificultades

Es interesante observar a un niño aprender a gatear, o caminar. Mi hija está llegando a sus 9 meses y busca tomarse de lo que pueda para pararse. Encuentra sus dificultades, se cae, pero no se desanima. Se sigue esforzando y cada vez que sigue intentando avanza un poco más. Su persistencia es importante para su crecimiento y los desafíos o dificultades también.

Esas dificultades a las que se enfrente son las que le permiten aprender. Si las dificultades son bajas, el aprendiz probablemente encuentre los desafíos aburridos. Si, por el contrario, las dificultades son demasiado elevadas, entonces el aprendiz se va a encontrar con frustraciones. El mayor crecimiento se logra en el punto medio.

Cuando uno es educador se convierte en administrador de dosis de dificultades y en un científico en búsqueda de la fórmula adecuada.

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