Cuando las cosas se aceleran

Con un auto en la ruta, cuando vamos rápido se reduce la capacidad de visión, y no tomamos consciencia de lo que sucede a nuestro costado. En la ruta tenemos que ver mucho más adelante, ser precavidos. Los movimientos no deben ser bruscos porque provocaríamos un accidente. Y si queremos acelerar más, el motor y el automóvil deben soportar esa mayor velocidad.

En la vida, la profesión y los proyectos de emprendimientos sucede lo mismo. Cuando tenemos la suerte de que todo funcione como queremos, necesitamos ver a mediano y largo plazo a donde queremos llegar porque el día a día se pasa rápido. No podemos hacer cambios bruscos sin provocar problemas y los ajustes pequeños son mejores. Nuestro cuerpo y nuestra salud deben estar preparados para ir rápidos, debemos tomar descansos y cuidarnos del burnout.

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